Sabemos que los divorcios y/o las separaciones son temas delicados y, por ello, tratamos los conflictos familiares con la atención que se merecen.
La separación y el divorcio son dos figuras legales similares pero con consecuencias jurídicas distintas.
La separación matrimonial es un mecanismo legal donde los casados deciden poner fin a su convivencia (con o sin efectos jurídicos). La separación no disuelve el matrimonio, aunque sí puede tener efectos frente a terceros, de forma que los cónyuges siguen casados y no pueden contraer nuevo matrimonio ni tampoco formalizar una unión de hecho con otra persona.
El divorcio es una de las formas de disolución del vínculo matrimonial, lo que significa que: una vez decretado el divorcio, los cónyuges dan por finalizado su matrimonio y quedan libres para contraer un nuevo vínculo con otra persona.

El divorcio podrá solicitarse:
- De mutuo acuerdo, por ambos cónyuges. Con un mismo abogado.
- De mutuo acuerdo, por uno solo de ellos pero con el consentimiento del otro. Con un mismo abogado.
- De mutuo acuerdo, por ambos cónyuges. Cada uno de ellos con un abogado diferente que defienda sus intereses.
- Por uno solo de los cónyuges sin consentimiento del otro. Con abogados diferentes. Este caso se denominará divorcio contencioso: cuando los cónyuges no están de acuerdo sobre las medidas que se solicitan.
Si te interesa conocer más sobre los divorcios y separaciones, te invitamos a leer este artículo de nuestro blog donde lo explicamos con más detenimiento.
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